Ha sido un fin de semana cansadísimo, en el que no he dormido nada por 48 horas y he tenido que darlo todo para ofrecer solo un cachito de Retromadrid.
No obstante ha merecido la pena, ya que tengo la sensación por breves comentarios que mi trabajo ha gustado.
Todo empezó a las cuatro y media de la mañana junto a la casa de Zitror…

Imaginad lo que es montar DOS stands en un único coche, Tetris en estado puro a dobles señores. Por fortuna pudo caber todo y partimos rumbo a Madrid a eso de las cinco.
A medio camino nos encontramos un control de la Guardia Civil que evidentemente nos paró, exigió la documentación, y registró el coche. Otros dirian que es un coñazo, yo agradezco que lo hagan porque me da esperanza a que pillen a los que deben pillar. Todo correcto y del tirón a Matadero.

Tras la cola de entrada al recinto (si, los expositores también hacemos cola) pasamos al interior, localizamos nuestros stand, y comenzamos la ardua labor de descarga y montaje.
Cajas y bolsas repletas de material que parecen no tener fin, pero que poco a poco van dando forma a la magia que espera a los visitantes.

La gente comienza a pasar, apenas da tiempo a cargar cosas en los ordenadores… Plaf! Salta la luz, y así cada cinco minutos.
Tras media hora desisto de cargar nada, los ordenadores solo muestran BASIC. Hasta mediodía la organización no encuentra los equipos que hacen caer el sistema eléctrico, no me imagino el coñazo y el curro que tiene eso en una nave repleta de chismes.

Llega McLeod, salgo a darle la acreditación y comienza la magia. Su zxuno empieza a hacer flipar a los visitantes. Luego me dice que A. Villena, el otro genio tras el invento, no puede entrar. Me maldigo por olvidarme acreditarlo pero consigo hacerle entrar, ahora la magia es doble. Paso a ser algo anecdótico en mi propio stand a pesar de alguna pregunta sobre mi curso de z88dk.
Sin problemas, todo por el bien del espectáculo.

Llegan conocidos, compañeros de foros, amigos. Al mismo tiempo nos enteramos que hay follón fuera, que el ayuntamiento se ha cargado el aforo, gente muy cabreada.
No podemos hacer mucho, la organización reune a los expositores para buscar soluciones. Me dan ganas de sacar las mesas fuera y tirar un prolongador a un enchufe interior, pero no es factible.

Seguimos la jornada, consigo rescatar a los Octocom de no poder entrar por los pelos y me dan la alegría que van a volver a la escena con el z88dk bajo el brazo. Solo por eso mis ojeras ya no me escuecen.
Apenas puedo visitar la feria, pero no paro de recibir regalos de Manuel Sagra y Retroworks. Con amigos así da gusto.
A lo tonto pierdo la cuenta de la gente interesada en mi forma de usar el z88dk para hacer juegos, éxito inesperado. McLeod y A. Villena tampoco paran, de forma incansable muestran su obra una y otra vez.

Y así el dia termina, reventados toca recoger y volver a cargar el coche. Salimos extenuados, pero rememoramos las caras de ilusión, los abrazos, las charlas, y queda más que compensado.
Espero que haya más ediciones, que el aforo no sea problema en el futuro, pero ahora me toca descansar.

Necesito una semana retrosabática…