Diario de un expositor #5

VIERNES, 1 día para Retro Madrid

Todo preparado, hasta el último detalle, seguro que me olvido algo.

Radastan

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Suena el despertador, de cuerda, las campanitas resuenan en la habitación y te despiertas.

«Nada como el olor a CRC por la mañana»

Una voz junto a ti te dice cariñosamente «Cabrón», y le lanzas un beso mientras enciendes tu lamparita. De la percha cuelga tu ropa de hoy, debidamente seleccionadas antes de irte a la cama.

– Camisa a cuadros (marrones, por supuesto)
– Pantalón vaquero Levis original de 1982
– Zapatillas J’ Hayber
– Gafas con soporte oscuro y grueso de los años 80

Te enfundas la ropa interior y te pones la ropa de faena, hoy despiertas con el orgullo bien alto. Recorres el pasillo hasta el aseo, te plantas frente al espejo, y tras darte agua fria procedes a afeitarte, a palo seco, sin jabón.

«Hombre fuerte»

Recuerdas el chiste, era gracioso. Te limpias y admiras tu obra de arte… en pocos segundos tu cara se vuelve de puntitos rojos, para pasar a parecer el Mar Rojo. Nada que unos piquitos de papel higiénico no puedan resolver. Mientras se secan los trocitos de papel te repeinas el pelo para atrás y te das con una pizca de gomina, tras lo que dejas tu cara bien limpia y fresca. Es la hora del aftershave, alcohol 96º:

«Ffffffffffffffffff»

Ya vuelve otra vez el puñetero tick nervioso del ojo, es curioso que sólo aparezca con el aftershave, cortándote con el cuter, y cuando te pegan una patada en los cataplines.

Ya estás arregladito, es hora de mejorar el aspecto hasta la perfección, 5 minutos ante el espejo. Cuando sales a coger las llaves tienes la mirada más friki del Mundo mundial. Sales por la puerta y te diriges a la cochera, pero a mitad de camino te paras en seco: hoy es un día especial, no lo arruines. Vuelves a subir, mientras coges las otras llaves se escucha a lo lejos un cariñoso «Cabrón», lanzas un beso y te largas.

A las 4 de la mañana la calle está oscura, casi se puede sentir como tiritan los coches, ¿todos?, no, todos menos uno. Entre ellos está el Sinca 1000, si, con dos cojones, eso es lo que necesitas ahora mismo. Te montas, enciendes el motor, pero te falta algo para que el momento sea perfecto… ah! la cinta. Sacas de tu bolsillo la cinta cuidadosamente grabada ayer, la introduces y en pocos segundos escuchas su contenido.

«Ghouls ‘n’ Ghost, versión ZX Spectrum 128K, esto es música»

Mientras abandonas el núcleo urbano resuena el estridente sonido de la pantalla de carga.

«Tocatta y Fuga»

Ya estamos rumbo a Retro Madrid…