Amanece en Vietnam, me encuentro a bordo de un helicóptero rumbo a lo más profundo de la jungla. Las valkirias resuenan en mis oídos hasta que llegamos al punto de reunión, momento en el cual los charlies hacen acto de presencia.
Una turba empuña guadañas y antorchas, pidiendo la cabeza de Rafael Corrales, y en sus ojos inyectados en sangre sólo cabe una palabra: venganza. Tras una larga espera entre la multitud aparece Miguel Durán y su señora, los cuales son recibidos con sed de sangre. Veo un brazo volar, mientras por un rincón la mujer de Miguel se arrastra sobre sus vísceras esparcidas…
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Lo siento, pero no. Ni había turba, ni sed de venganza, ni nada por el estilo. Éramos una docena de frikis, simplemente eso, que incluso han dado la mano con afecto a Rafael Corrales cuando ha aparecido finalmente a la reunión.
Todo ha transcurrido como estaba previsto, no me gusta hacer previsiones ni mucho menos tener preparadas todas las salidas, pero en una ocasión como esta es lo mejor.
ACTO 1: dejar todo claro
En primer lugar he tratado de dejar claro la situación del club, que todos sean conscientes del cúmulo de malentendidos y errores que hemos sufrido, y tratar de ver que el problema hemos sido todos. Y es que nos hemos quejado mucho, pero no hemos hecho tampoco mucho por remediarlo. Como he dicho en varias ocasiones, ni Rafael Corrales es el anticristo ni yo el mesías.
Tras la introducción he pasado la palabra a todos y cada uno de los presemtes, socios y no socios, para que no hubiera malentendidos posteriormente y se supiera la opinión de todos a dos preguntas clave: ¿véis futuro a la asociación? ¿qué cosas hay que mejorar?
Tras el turno de palabra apareció Rafael Corrales.
ACTO 2: sálvese quien pueda
Tras el turno de palabra Rafael Corrales ha estimado oportuno sacar los trapos sucios (que por otro lado está en su derecho). Si no hubiera aparecido las cosas habrían transcurrido con calma, pero este caso ya estaba previsto y actué en consecuencia: dejar que la gente se dijera TODA la verdad. Es duro ver a al gente acusarse, pero también algo muy positivo.
Como ya supondréis la idea era que las riñas acabasen allí, que se dijera todo lo que había que decirse. Más de uno hubiera querido que la cosa no pasara a más, pero yo creí muy necesario que esta parte tuviera lugar. De aquí hemos conseguido que toda la «mierda» aflorara, y creo que el resultado ha sido bueno: todos han visto que se puede mejorar en algo, y la nueva junta directiva no va a comenzar engañada con el punto de partida que va a tener.
Eso si, ha faltado muy poquito para que se me fuera de las manos, no lo niego.
ACTO 3: elecciones
De forma rauda hemos pasado a las elecciones, tratando de ser prácticos. He consultado a todos los presentes sobre si veían correcto el voto negativo, con una respuesta negativa abrumadora (casi todos menos la antigua junta directiva). Finalmente hemos optado por consenso no usar el voto negativo, aunque la pasada JD hubiera tomado dicha decisión y legalmente tuviera validez. Esto demuestra dos cosas: que la voz de los socios no coincidía conla JD pasada, y que el formato de asociación posee algunos problemas burocráticos que nos han traído varios disgustos.
Se ha votado, y finalmente se ha dado la situación que ya tenía como más desfavorable: empate entre candidatos a presidente. El voto decisivo caía, tras dos votaciones, en el último Presidente (Rafael Corrales), y es aquí donde tuve que tirarme al río para que no hubiera dudas de la nueva junta directiva y evitar más sopechas: cambié mi voto y elegí al candidato que no ha tenido nada que ver en las últimas disputas. La respuesta es simple, evitamos que se pueda asociar al presidente con todo lo acontecido y se deja una puerta a nuevos tiempos.
Con todo esto no se si me habré agenciado alguna enemistad, pero creo que con mi forma de actuar en la asamblea he conseguido dos objetivos: que todos sean escuchados, y salvar la AUIC con un atisbo de futuro.
Gracias a Ron por su paciencia, se comportó como un caballero en la asamblea (me ha dejado sorprendido), y a Timofonic por dos motivos: por decir la verdad contra viento y marea, y por el esfuerzo por estar allí (AVE ida y vuelta desde Málaga). Estoy orgulloso de todos los que han asisitido, incluso de Rafael Corrales por sacar de tripas corazón y aparecer allí (sólo por los saludos y abrazos de sus mayores críticos ya merece la pena).
Y finalmente, a Timofonic y todos los que habéis decidido no seguir en la AUIC: gracias por dar vuestra opinión, espero que eso no quite que en un futuro podamos contar nuevamente con vosotros como miembros cuando se den las circunstancias.