Algunos sabéis lo que me gustan los relatos cortos de ciencia ficción, aquí os dejo uno de los míos. No es gran cosa, pero menos da una piedra.
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Las viper eran unas naves de exploración fabulosas, parecía increible que un único ocupante fuera capaz con aquella pequeña nave de explorar cualquier punto del espacio. La teoría era sencilla, bastaba lanzarla con una lanzadera hiperespacial y retornar de forma natural.
Aún recordaba la clase en el instituto, cuando le narraban cual fué la sorpresa de los investigadores al descubrir que la primera nave temporal retornó por si misma tras un periodo igual al tiempo retrocedido, ocho horas. Aún se devanan los sesos por el motivo de esas ocho horas, porqué no más ni menos, ese es el tiempo que siempre se retrocede y tras el cual se retorna. Una paradoja espacio-temporal que se arreglaba con otra paradoja.
Su Viper estaba en la plataforma de lanzamiento, en breves instantes sería arrojado como en un tirachinas hacia su destino. La aceleración en el instante final fué compensada por la nave, todas las Viper tenían un amortiguador gravitatorio, y tras un breve destello contempló el sector Sagitario en todo su esplendor. Bastaron unos breves segudos para darse cuenta que algo iba mal, había un fuerte resplandor a su espalda y la nave caía arrastrada hacia el origen. Giró la orientación y pudo ver el motivo: un agujero negro, el primero que habían descubierto.
El miedo fué sustituido poco a poco por euforia, menudo éxito, la recompensa por ser el primero en descubrir un agujero negro le permitiría retirarse de por vida a algún lugar paradisiaco. Y por mucho que el agujero le arrastarara a su interior volvería a las 8 horas sin problemas. Conectó los impulsores para no caer en picado, lo suficiente para gozar del tiempo que necesitaba y tomar análisis con tranquilidad.
Poco antes de las 8 horas realizó la consabida copia de seguridad a la caja negra de los datos obtenidos, los investigadores iban a tener para años de estudio con aquello, y se dispuso a retornar aferrándose a su asiento. La vuelta consistía en una breve sacudida y el consabido «flash», le quedaba el tiempo justo para meditar que decir por radio nada más volver. «Ha sido un gran paso para el hombre y un pequeño agujero para el universo», podría ser esa la frase, si, pero decidió dejarse llevar y que su propia cabeza decidiera sobre la marcha.
A las ocho horas transmitió el mayor grito de terror que cualquier hombre haya realizado.
Dos fuerzas opuestas empezaron a combatir por la Viper, ambas del mismo tipo. Por un lado el espacio-tiempo trataba de estabilizarse, y por otro quería atraparle en sus garras mediante el agujero negro. Sintió como la nave se estiraba, al igual que su cuerpo, reclamados por dos lugares distintos del espacio. En la lanzadera un pequeño destello dió paso a un agujero de gusano que unía el lugar de partida de la Viper con su posición actual, las fuerzas descomunales acabaron por abrir el paso hasta que el agujero negro empezó a tragarse todo.
Entre gritos de dolor veía el dantesco espectáculo que se le ofrecía como último regalo de su existencia. El espacio-tiempo perdió el control sobre si mismo, las fuerzas desembocaron en un crecimiento exponencial del agujero negro que literalmente se fué comiendo el otro extremo de la galaxia. Estaba viendo el fin del universo conocido.

Comentarios
4 respuestas a «Relato – Viper»
Joder, mola 🙂 Queremos más.
Pues sí, me gusta bastante… curioso relato 😀
me gusta.. pero me ha hecho daño en la retina el HIBA… gasp!
Mil perdones por lo del hiba, es un fallo mio que reconozco y que no se la forma de quitarme de la cabeza. Siempre escribo iba con H, me cuesta muchísimo ponerlo sin H aún a sabiendas que está mal.