Era una tarde muy triste, la última actuación no había ido bien y el elefante se había resfriado. Aún recordaba como de un estornudo los pocos niños que veían el show se había cubierto de una gruesa capa de moco, y dió una arcada al rememorar los vómitos de la gente entre si momentos después.
Un chute, un pequeño chute y todo sería bonito y feliz hasta el día siguiente…
Pero los gamusinos del circo se cabrearon y salieron de paseo para no ver tan lamentable estampa. Tan contentos iban que se fueron por mitad de la calle y recogieron señales de tráfico de todas partes, algunas vallas, y montaron una «obra de arte» en la entrada de la Universidad de Jaén. Tanto les gustó el resultado y tan contentos se pusieron de su obra que uno incluso se puso un cono en la cabeza.
Si eres payaso: no te drogues, cura los resfriados de los elefantes antes de cada actuación, y mantén a los gamusinos en su jaula.

Comentarios
2 respuestas a «El payaso y las drogas»
¡Pobre payaso!
Que malas son las drogas… 😛